El eco y el fuego del Black Ark.

El Black Ark Studio, fundado por Lee “Scratch” Perry en Kingston en 1973, no fue solo un estudio de grabación: fue un laboratorio espiritual, un templo sonoro donde el dub, el reggae y la experimentación alcanzaron nuevas dimensiones. Allí nacieron discos fundamentales de Bob Marley & The Wailers, The Congos, Max Romeo, Junior Murvin, entre muchos otros.

El estudio como templo

En el Black Ark Studio, Perry rompió las reglas. Grababa con equipos limitados, pero con una imaginación infinita.

Usó errores como lenguaje.
Ruido como textura.
Silencio como golpe.

Inventó el dub sin nombrarlo,
transformó la consola en ritual,
el delay en eco de la memoria africana,
el bajo en columna vertebral del universo.

El Black Ark Studio fue uno de los espacios creativos más influyentes en la historia
de la música jamaicana. Fundado y dirigido por Lee “Scratch” Perry durante la década
de los setenta, este pequeño cuarto se convirtió en un laboratorio sonoro donde el
reggae trascendió su forma tradicional para transformarse en dub, ritual y experiencia espiritual.

Desde aquí surgieron grabaciones fundamentales que redefinieron el uso del estudio
como instrumento creativo, influyendo generaciones enteras de productores y músicos
alrededor del mundo.

La quema del Black Ark

En 1979, Lee Perry tomó una decisión radical: incendiar el Black Ark Studio. Para el
mundo fue un acto inexplicable; para Perry, una purificación necesaria. El productor
sentía que el espacio había acumulado energías negativas, presiones externas y una
vibración que ya no permitía la creación libre.

Perry hablaba de “limpieza”, de expulsar malas vibraciones. En este contexto, provocó un incendio parcial que dañó seriamente el estudio y lo dejó inoperante.
Para Perry, el fuego fue un acto ritual, no de destrucción sino de cierre de un ciclo. 

El fuego consumió cintas, máquinas y paredes cargadas de historia, marcando el cierre
de una era irrepetible. Sin embargo, este acto no significó un final, sino una
transformación. El Black Ark dejó de existir físicamente, pero se convirtió en mito.

Poco después abandonó Jamaica.

 “El fuego no destruyó la música. La liberó.”

Por sus manos pasaron algunos de los discos más sagrados del reggae:

  • Bob Marley & The Wailers (en su etapa más cruda y mística)

  • The Congos – Heart of the Congos

  • Max Romeo – War Ina Babylon

  • Junior Murvin – Police and Thieves

 

Locura, profecía y resistencia

Muchos lo llamaron loco. Pero en Jamaica, la locura también es visión adelantada.

Perry hablaba en símbolos, en acertijos, en fuego y agua. Su mente mezclaba rastafarismo, ciencia ficción, política, espiritualidad africana y sátira.

En un país marcado por el colonialismo, Perry usó el sonido como acto de resistencia.
Grabó libertad en cinta magnética.

 

Influencia global: "El eco del Black Ark cruzó océanos."


El dub influyó al punk, el hip hop, la música electrónica, el techno, el trip-hop, el ambient.

Productores y artistas de todo el mundo entendieron, gracias a Perry, que:

"el estudio no captura música, la crea."

Lee “Scratch” Perry quemó su estudio, pero encendió una cultura.

 

2025, Jamaica Records © Archivo Cultural
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